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La obra de la semana #140

Figura yacente de la reina María de Chipre
Lunes, 29 Abril, 2019

La obra de la semana es la 'Figura yacente de la reina María de Chipre' (hacia 1323), de los escultores Juan de Tournai y Jacques de Francia.

Esta figura esculpida es el único elemento que se ha conservado del sepulcro de la reina María de Chipre, que hasta mediados del siglo XIX se encontraba en la iglesia del convento franciscano de San Nicolás de Barcelona. Cuando el monasterio fue derribado, a raíz de la desamortización de Mendizábal, la estatua se depositó en el Museo Provincial de Antigüedades, embrión del actual Museu Nacional. Los restos de la reina, por otra parte, se depositaron en la catedral de Barcelona, ​​donde aún se conservan.

María de Chipre o de Lusignan (1279-1322) fue la tercera esposa del rey Jaime II el Justo, hijo de Pedro el Grande y nieto de Jaime I el Conquistador. Aunque el rey ya tenía diez hijos de su segundo matrimonio con Blanca de Anjou, accedió a casarse con María porque era la primera en la línea sucesoria del reino de Chipre. El enlace se celebró en la catedral de Gerona el 27 de noviembre de 1315. La nueva reina tenía entonces 35 años, una edad muy avanzada en la época para una primera boda. El matrimonio duró siete años y fue poco afortunado. El hecho de que María no pudiera tener hijos frustró las expectativas políticas de la unión y enfrió la relación. Después de sufrir importantes problemas de salud, María de Chipre murió en Barcelona el 10 de septiembre de 1322. Jaime II no lloró mucho tiempo su muerte. El día de Navidad de ese mismo año se casó con la que sería su cuarta y última esposa, la famosa Elisenda de Montcada.

La escultura que presentamos hoy, de una gran belleza, nos muestra la imagen de cuerpo entero de una mujer tumbada en posición frontal y con la cabeza apoyada sobre una almohada. La figura vestida con un hábito conventual muy sencillo, propio de los franciscanos, que nos indica que fue enterrada en una de las casas de este orden. A pesar de la imagen de austeridad de la ropa monacal, la presencia inconfundible de la corona y el cetro hacen evidente que la difunta era miembro de la monarquía. Aunque el rostro se encuentra muy deteriorado, queda claro que no pretendía ser un retrato realista, ya que presenta unas líneas faciales muy neutros y poco individualizadas. Los pies reposan sobre la imagen de un perro durmiente, un símbolo recurrente de fidelidad.

Un documento del 1323 ha permitido atribuir esta imagen yacente a dos artistas de origen nórdico: Juan de Tournai, principal responsable del encargo, y Jacques de Francia, a quien se habría subcontratado una parte de la obra. Juan de Tournai alcanzó una posición artística privilegiada en Cataluña durante los años veinte. La clave de su éxito podría encontrarse en el hecho de haber introducido algunas técnicas decorativas que constituían una práctica habitual en el norte de Francia, pero que aquí, en cambio, eran prácticamente inéditas. En este sentido, uno de los recursos ornamentales que le habría dado más fama sería el uso abundante de los cristales de colores en los acabados de las esculturas. Aparte del vitrificado, Juan de Tournai también podría haber introducido en Cataluña una tipología de sepulcro monumental inspirado igualmente en los modelos franceses. Este monumento escultórico estaba compuesto por una estatua yacente del difunto dispuesta a modo de una losa sobre una caja sepulcral rectangular decorada con relieves. Todo parece indicar que esta fue la tipología elegida para la tumba de María de Chipre, que también muestra restos de la decoración de vitrificado que hizo famoso el taller del artista.

Esta escultura yacente forma parte de una de las rutas de las Aventuras artísticas que los Amics viviremos este fin de semana en las salas de arte gótico. Que se hable o no de esta imagen dependerá del camino que se escoja a lo largo del recorrido. ¡Os lo perderéis?

Más información de la obra, aquí.

Martí Casas i Payàs (@Tinet2puntzero)