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La obra de la setmana #144

Autorretrato
Lunes, 27 Mayo, 2019

La obra de la semana es el 'Autorretrato' del pintor Antonio Fabrés (1854-1936).

El pintor y escultor Antoni Fabrés es un artista versátil y virtuoso que disfrutó de un gran éxito en vida pero que cayó en el olvido de manera injusta después de su muerte. Formado en la escuela de Llotja, en 1875 recibió un premio que le permitió ir pensionado en Roma, ciudad con la que estaría estrechamente vinculado el resto de su vida. En la capital italiana inició una trayectoria artística internacional que le llevaría primero a París, donde trabajó para el mismo marchante que Marià Fortuny, Adolphe Goupil, y después en México, donde fue nombrado Inspector General de Bellas Artes por el presidente Porfirio Díaz. Al dejar este cargo, en 1908, volvió a Roma, donde residió hasta su muerte. Aunque no volvió a Cataluña, en 1925 Fabrés hizo una generosa donación de sus obras a la Junta de Museos, actualmente repartidas entre la Casa del Común de las Cortes y el Museu Nacional.

La obra que presentamos hoy es uno de los tres autorretratos que el Museu Nacional conserva de Antoni Fabrés, todos ellos realizados durante su etapa de madurez, cuando vivía en Roma después de volver de México. De los tres, sin embargo, este es el único en el que el artista se ha retratado pintando, haciendo explícito el oficio que marcó su trayectoria vital y profesional. Fabrés se ha representado de pie, con el pincel en una mano y una voluminosa paleta en la otra. El retrato está pintando sobre un lienzo que apenas intuimos y mira fijamente al espectador, como si hubiera sido interrumpido en pleno trabajo artística.

En el cuadro, Antoni Fabrés tiene el pelo casi por completo blancos, como corresponde a un hombre que entonces ya tenía 57 años. El pintor vestido de manera impecable con ropas elegantes de tonalidades oscuras que apenas se pueden distinguir del fondo, totalmente negro. La figura aparece iluminada por un foco lateral que cae con fuerza sobre el rostro y permite distinguir el busto pero no las piernas, donde no llega la luz debido al gran diámetro de la paleta. El recurso de recortar la figura sobre un fondo negro se inspira en los retratos de los grandes maestros barrocos del Siglo de Oro español, que Fabrés debía conocer y los que tal vez quería homenajear. Los elementos más iluminados del retratado están reproducidos con gran detallismo con una pincelada suelta y vibrante, como corresponde a un artista virtuoso que reproduce la realidad con una precisión casi hiperrrealista.

Para recuperar y reivindicar la memoria de Antoni Fabrés, artista todavía poco conocido e injustamente olvidado durante años, el Museu Nacional inaugura este jueves una exposición monográfica para poner en valor su figura y su obra. ¡Venid a descubrirla a partir del viernes!

Más información de la obra, aquí.

Martí Casas i Payàs (@Tinet2puntzero)