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Obra de la semana #207

Sepulcro de un caballero de la familia de los Téllez de Meneses
Lunes, 19 Octubre, 2020

La obra de la semana es el 'Sepulcro de un caballero de la familia de los Téllez de Meneses', realizado por un taller anónimo castellano que lo esculpió en el entorno del 1300.

El sepulcro que presentamos hoy forma parte de un grupo de cinco sarcófagos monumentales de la familia Tellez de Meneses que se encontraban originariamente en el monasterio cisterciense de Santa María de Matallana, en la provincia de Valladolid, y hoy se conservan en el Museu Nacional d'Art de Catalunya, donde se exponen los dos más ricos escultóricamente. Este monasterio, que desde medios del siglo XIX se encuentra totalmente en ruinas, fue fundado hacia 1185 por Tello Pérez de Meneses, primer señor de Meneses y fundador de la dinastía de los Téllez de Meneses, una influyente dinastía de la nobleza castellana que jugó un papel político y militar importante durante la baja edad media en los reinos de Castilla y Portugal.

La Casa de Meneses, originaria de la Tierra de Campos, en el noroeste de Castilla, participó activamente en la conquista cristiana de la península Ibérica y fue ganando posesiones e influencia en el sur, especialmente en Extremadura. Varios miembros de la dinastía asumieron cargos políticos importantes tanto en Castilla como en Portugal y se emparentaron con la realeza de ambos reinos. En el entorno del 1300 la familia ya había logrado un prestigio notable, hasta el punto que la reina consorte de Castilla, María de Molina, era de su linaje. Es en este momento que algún miembro de la Casa de Meneses decide encargar un grupo de sepulcros monumentales para los primeros familiares de la dinastía que estaban enterrados en el monasterio de Santa María de Matallana, donde reposaba el fundador del linaje, y en el cenobio próximo de Santa María de Palazuelos, impulsado por su hijo y segundo miembro de la casa, Alfonso Téllez de Meneses, que se había hecho enterrar. En total son una decena de sarcófagos de tipología y características muy similares al que presentamos hoy y realizados seguramente por el mismo taller en unas fechas muy próximas.

La tumba de este caballero no identificado de la familia de los Téllez de Meneses está formada por un sepulcro rectangular exento decorado con relieves esculpidos en los cuatro lados. Sobre la caja del sarcófago reposa una gran losa de piedra que cierra el receptáculo destinado a los despojos y dónde encontramos esculpida la figura yacente del difunto. El friso decorativo de las escenas de los costados del sepulcro se articula a partir de un elemento ornamental de carácter arquitectónico formado por pequeños arcos apuntados de estilo gótico que van separando diferentes grupos de figuras. En el interior de las enjutas de estos arcos encontramos unos cuadrados almenados que nos recuerdan el reino del cual formaba parte la Casa de Meneses: Castilla. También encontramos castillos al lado de la tapa del sepulcro, donde se alternan con unos escudos donde seguramente estaban representados los símbolos heráldicos del difunto.

Dentro de cada espacio delimitado por los arcos góticos encontramos reproducidas diferentes escenas figuradas llenas de personajes. El repertorio temático gira, lógicamente, alrededor de la muerte y de la ceremonia de entierro del difunto, así como del luto público por su pérdida. En el caso del sarcófago que estamos presentando, la decoración parece seguir un discurso narrativo que se inicia en el costado corto de la caja que queda a la altura de la cabeza del difunto. Aquí vemos el caballero encara en su lecho de muerte, acabado de fallecer o a punto de hacerlo, rodeado y acompañado por un numeroso grupo de personas pertenecientes a su entorno más íntimo y próximo. Justo encima, en el lado superior de la losa que tapa el sepulcro, vemos una segunda escena complementaria y simultánea a la de la defunción que nos muestra como el alma del caballero, con gesto de plegaria, es acompañada hacia el cielo por dos ángeles del señor. Su alma, por lo tanto, se ha salvado.

La narración continúa por el costado largo del lado derecho del sarcófago con la exposición pública del féretro del caballero, que se sitúa en el centro de la composición y es acompañado a ambos lados por diferentes grupos de personajes que lloran su muerte. Entre ellos vemos algunos llorando y tapándose los ojos y otros que parece que se tiren de los cabellos, una muestra de luto público muy habitual en la época. En la escena que sigue a continuación, situada en el costado pequeño que se encuentra a los pies del difunto, encontramos nuevamente un grupo plañideros que son acompañados arriba, en un relieve que decora el lado inferior de la losa que cierra el sepulcro, por dos alguaciles que hacen sonar sus cuernos para anunciar a todo el mundo la muerte del caballero.

El discurso narrativo de la caja del sepulcro se cierra en el costado largo del lado izquierdo con la representación del funeral del difunto. Nuevamente, en el centro de la composición encontramos al caballero muerto, en este caso su sarcófago sostenido sobre unos apoyos en forma de leones y con una caja decorada con escudos heráldicos esculpidos. A la izquierda de la tumba se ha representado el obispo que oficia la ceremonia haciendo el gesto de bendecir y acompañado detrás por un numeroso grupo de clérigos. A la parte derecha encontramos nuevamente familiares y conocidos que lloran la muerte del caballero. De este modo, en los diferentes relieves del sepulcro se han inmortalizado los diferentes episodios de la muerte y entierro del difunto de manera muy similar a cómo debían de tener lugar en realidad.

La rica iconografía de este sepulcro es completada en la parte superior de la tumba con la representación monumental de cuerpo entero de la figura yacente del difunto. El caballero muerto, de proporciones muy esbeltas, va sin armadura y aparece vestido con ropas elegantes y suntuosas. Su cabeza reposa sobre dos almohadas y, de manera sorprendente e insólita, ha sido representado con las piernas cruzadas, un gesto naturalista que el taller repitió en todas las figuras yacentes de los sarcófagos de los Téllez de Meneses y que seguramente quiere dotar de más viveza y realismo las esculturas de los difuntos homenajeados. A pesar de que hoy la piedra del sepulcro se nos muestra prácticamente desnuda, los restos de color rojo que encontramos en uno de los relieves laterales nos indica que el sarcófago originariamente estaba policromado con colores vivos e intensos.f

Este sepulcro monumental de uno de los miembros de la familia de los Téllez de Meneses será una de las tumbas protagonistas de la Conversación artística en linea que Mònica Pérez conducirá esta tarde para los Amigos, titulada 'El arte de la muerte. Los ritos funerarios en la baja edad media'. Las inscripciones todavía están abiertas. ¡No os la perdáis!

Más información de la obra, aquí.

 

Martí Casas i Payàs (@Tinet2puntzero)