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La obra de la semana #147

Paisaje de verano
Lunes, 17 Junio, 2019

La obra de la semana es 'Paisaje de verano' (1861), del pintor Ramon Martí i Alsina (1826-1894). Con esta obra os queremos desear una muy buena entrada a la estación más luminosa y calurosa del año, que comenzará la tarde del próximo 21 de junio.

Ramon Martí i Alsina es el principal representante del Realismo en Cataluña y uno de los pintores más influyentes del arte catalán del siglo XIX. Artista prolífico y muy inquieto, fue uno de los primeros creadores catalanes que viajó a París para conocer las tendencias artísticas de la capital mundial del arte, inaugurando una tradición que seguirán después casi todos los artistas catalanes de finales del siglo XIX y principios del XX. En París, Martí Alsina pudo conocer la obra de Gustave Courbet y de la Escuela de Barbizon, dos referentes de la pintura realista que tendrán una notable influencia en su producción.

La pintura de paisaje será una de las especialidades de Ramon Martí i Alsina, que inmortalizará en sus cuadros numerosos rincones, conocidos o anónimos, de la geografía catalana. La obra que presentamos hoy es un buen ejemplo del tipo de paisaje que pintará en su etapa de plenitud. El autor ha inmortalizado un paraje rural muy próximo al mar, tal vez en la zona del Maresme, donde destaca un camino pedregoso en primer plano y varias masías dispersas, una de ellas con una gran torre de defensa para protegerse de los ataques corsarios que asolaron el litoral catalán durante la época moderna. El auténtico protagonista del cuadro es, sin embargo, la naturaleza, con una potente vegetación mediterránea donde destacan varios árboles majestuosos y las inconfundibles pitas que flanquean el camino. En el horizonte, una intensa raya azul nos señala la proximidad de la costa.

Como realista militante, Martí Alsina procuró que sus pinturas de paisaje tuvieran la realidad como única fuente de inspiración, evitando trasladar a la naturaleza el reflejo de sus estados de ánimo. Por eso sus vistas se sitúan casi siempre a pleno día, bajo una potente luz mediterránea, prescindiendo de los crepúsculos y otros momentos más propicios para la melancolía. Aunque las obras eran ejecutadas casi siempre en el taller, el pintor daba mucha importancia a la toma de vistas del natural. Por este motivo, recorrió el país tomando notas rápidas de los paisajes que veía para poder trasladar después de manera fidedigna a la pintura.

 

Más información de la obra, aquí.

Martí Casas i Payàs (@Tinet2puntzero)