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Obra de la semana #187

Entrada al Monasterio de Santa Maria de Montserrat
Lunes, 27 Abril, 2020

La obra de la semana es 'Entrada al monasterio de Santa Maria de Montserrat' (jueves 26 de abril de 1827), del dibujante francés Adolphe Hedwige Aphonse Delamare (1793-1861). Con esta obra os queremos desear una muy buena fiesta de la Mare de Déu de Montserrat, patrona de Cataluña.

Esta acuarela elegante y pintoresca nos muestra como era la entrada principal del monasterio de Montserrat a principios del siglo XIX. Su autor, el militar, arqueólogo y dibujante francés Adolphe Delamare, ha trazado una colorida vista de la abadía y la montaña que lo rodea desde el camino principal de carruajes, una ruta que llegaba hasta el complejo monástico por detrás, de manera similar a los actuales accesos para el tráfico rodado. A diferencia de lo que pasa actualmente, entonces la entrada a la abadía se encontraba a la derecha del conjunto monumental, a través de un pasillo abierto entre la iglesia y la pared de rocas de la montaña. La gran arcada y el porche cubierto de este acceso principal al monasterio es uno de los dos elementos arquitectónicos que destacan en la acuarela de Delamare. El otro, más vistoso y emblemático, es el gran campanario gótico de octogonal, uno de los pocos elementos medievales que se han conservado hasta nuestros días. La visión que el dibujante tenía de esta torre, sin embargo, es muy diferente de la que podemos contemplar actualmente. Como nos muestra la acuarela, a principios del siglo XIX el campanario era más alto, porque sobre el piso con grandes ventanales apuntados donde se encuentran las campanas se levantaba una singular 'remunta' barroca que daba carácter y esbeltez en la torre. Este piso bajo tejado, pero, fue derrocado unos años más tarde. Este hecho, unido al agrandamiento y el crecimiento en altura de los edificios que lo rodean, hacen que hoy el campanario gótico sea mucho menos visible para los visitantes del monasterio.

En la acuarela de Delamare, el edificio de la abadía está rodeado de una naturaleza que toma tanto o más protagonismo que la arquitectura. Por encima del campanario, el dibujante ha inmortalizado fielmente las inconfundibles agujas de la montaña de Montserrat, que se levantan majestuosas con sus tonos grises. En el centro de la composición, el monasterio se nos muestra encajonado entre altos muros de piedra, a la derecha, y el bosque prieto y frondoso que lo flanquea por la izquierda. Esta arboleda se levanta sobre unas ruinas medio desdibujadas que nos recuerdan las destrucciones sufridas por la abadía unos años antes.

Adolphe Delamare visitó Montserrat en una época especialmente trágica y convulsa en la historia de este monumento tan emblemático. Cuando pintó la acuarela, la vigilia de la festividad de la Mare de Déu de Montserrat de 1827, ahora hace 193 años, hacía solo tres años que los monjes se habían vuelto a instalar en el monasterio después de las destrucciones sufridas durante la Guerra del Francés. En este conflicto, la montaña de Montserrat fue el escenario de diferentes batallas y la abadía acabó pagando las consecuencias, puesto que fue quemada dos veces por el ejército francés en los años 1811 y 1812. En estos incendios se perdieron la biblioteca y numerosas obras de arte que se habían ido preservando a lo largo de los siglos. No fue, pero, la única destrucción que sufriría la abadía. Pocos años después de la visita de Delamare, los monjes fueron expulsados por la desamortización de Mendizábal de 1835 y el monasterio fue nuevamente malogrado y saqueado. La obra que presentamos esta semana es, pues, un documento de una gran importancia histórica puesto que nos permite ver la apariencia de la abadía en los años situados entre las dos principales destrucciones que sufriría el monasterio en el siglo XIX.

Entre 1824 y 1827, Adolphe Delamare fue largas estancias en Cataluña para conocer y dibujar sus paisajes, villas y ciudades. Este artista viajero recorrió sobre todo Barcelona y su entorno, inmortalizando aquellas arquitecturas y paisajes que le llamaban la atención en dibujos rápidos que después a veces retocaba y completaba con toques de aguada o acuarela. Delamare visitó Montserrat como mínimo dos veces. En septiembre de 1826, siete meses antes de realizar la obra que presentamos, ya había subido a la montaña y había pintado con acuarela las diversas ermitas y capillas que se levantaban.

Estas vistas montserratinas, que como la obra de la semana son unos documentos visuales importantísimos para conocer cómo eran antes estos edificios singulares, constituyen solo una pequeña parte del centenar de dibujos sobre Barcelona y Cataluña que se han conservado de este artista y que fueron adquiridos por la Generalitat de Cataluña y depositados al Museo Nacional en 2017.

Más información sobre la obra, aquí.

Martí Casas i Payàs (@Tinet2puntzero)