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Obra de la semana #199

Imploración
Lunes, 20 Julio, 2020

La obra de la semana es la 'Imploración' (1916-1917) del escultor noucentista Fidel Aguilar y Marcó, que nació en Girona tal día como hoy de 1894, ahora hace 126 años.

'Imploración' es una de las obras más emblemáticas y representativas de Fidel Aguilar, un artista de trayectoria efímera pero que dejó una impronta muy personal y singular en el arte del Noucentisme en Girona. Nacido en una familia muy humilde, Aguilar tuvo una formación artística precaria que quedaría compensada por un gran talento creativo. Con solo 15 años abrió un taller de fabricación y restauración de muebles donde, en su tiempo libre, dibujaba y tallaba pequeñas obras escultóricas, primero en madera y después en otros materiales, como la piedra. En el año 1914 entró en contacto con la Sociedad Athenea, un círculo de intelectuales que promovía el Noucentisme en Girona. Entre ellos estaba el arquitecto Rafael Masó, que le hizo varios encargos y con el cual inició una intensa colaboración. Gracias a estos vínculos, su obra empezó a obtener cierto eco y reconocimiento. Sin embargo, la carrera de Fidel Aguilar quedó truncada de manera abrupta en 1917 a causa de su muerte prematura, cuando solo tenía 22 años. Su trayectoria artística había durado poco más de cuatro años, pero ha quedado una producción sólida y extensa que se ha conservado gracias a familiares y amigos.

La escultura que presentamos hoy nos muestra un desnudo femenino de pie que el artista ha cortado a la altura de las caderas. La figura muestra una actitud ambigua que, haciendo honor a su título, se mueve entre la ofrenda, la sumisión y la melancolía. La joven parece querer librar su cuerpo desnudo al espectador, con la túnica que la vestía caída hasta más abajo de la la cintura, los brazos pegados al cuerpo y las manos abiertas, en un gesto que tanto puede ser de ofrenda como de súplica. Su cabeza se muestra caída e inclinada hacia un lado, como si la joven se librara, en contra de su voluntad, a una actitud sumisa y derrotada que rodea la escultura de un aire de tristeza y melancolía.

El tema escogido por el artista, el desnudo femenino, y la actitud del personaje, con un gesto sereno y de una gran contención, concuerdan plenamente con el espíritu y el contenido de la escultura del momento. El estilo de Fidel Aguilar, sin embargo, se aleja del modelo más naturalista y formal de artistas como Josep Clarà y opta por unas formas mucho más personales y singulares, más próximas a la sensualidad del art déco. Aguilar también mira al mundo clásico, como los otros noucentistes, pero se fija y se inspira sobre todo en el primitivismo del arte griego más arcaico. Al mismo tiempo, dota a sus esculturas de una expresividad y una sinuosidad que denotan una gran libertad creativa y las aleja de los modelos noucentistes más ortodoxos.

'Imploración' fue una obra muy celebrada y se conservan varias versiones de ella, algunas hechas posiblemente después de la muerte de Aguilar, cuando Rafael Masó encargó y comercializó varias copias en barro de algunos de los diseños del artista. La versión que conservamos en el Museu Nacional está hecha a partir de una técnica singular de cerámica negra conocida como la argerata, muy utilizada a los talleres de Can Marcó de Quart con los cuales trabajaba Masó. En este procedimiento, sobre la pieza de cerámica todavía tierna se aplica un líquido que contiene cobre disuelto en ácido. Durante la cocción, esta pátina se integra en la pieza y le da un acabado oscuro y brillante, que lo acerca a la apariencia de las esculturas hechas en bronce y que mejora y se hace más intenso con el paso del tiempo.

Más información de la obra, aquí.

Martí Casas i Payàs (@Tinet2puntzero)